Mejor luz para estudiar: ¿Qué iluminación es la idónea?

¿Sabías que el 40% de estudiantes universitarios tiene problemas visuales?

Perdona este comienzo tan brusco, pero es que no damos la importancia suficiente a algo tan importante como el equipamiento que utilizamos para estudiar.

Y sí, la luz para estudiar es uno de esos elementos importantes, por no decir el que más.

Si no quieres caer en el porcentaje de afectados con problemas de visión te recomendamos comprar una buena lámpara para estudiar y tener en cuenta algunas recomendaciones de profesionales de la visión.

A continuación, los detalles.

Por qué debes usar una buena luz para estudiar

A ver, que elegir una buena luz para leer o estudiar de noche es importante no lo decimos nosotros. Se ha demostrado que la intensidad de la luz artificial afecta a tu capacidad de concentración e incluso a tu estado de ánimo.

Para no extendernos mucho, quédate con que una mala iluminación:

  • Puede causar tensión ocular, dolor de cabeza y malas posturas.
  • Puede afectar a tu estado de ánimo, transformando tu sala de estudio en un lugar deprimente o estresante.
  • Provoca irritación en los ojos y sequedad ocular que, a su vez, pueden derivar en migrañas y dolores de cabeza.

Fíjate si esto de la luz es importante que incluso existen estudios enfocados en el rendimiento cognitivo en base al color de la luz. Es el caso de este estudio publicado en la revista Optics Express de Osa Publishing que vamos a explicarte de forma sencilla a continuación.

Cuando hablan de color de luz o temperatura de color, Choi y Suk, los investigadores detrás del estudio, se refieren a:

  • Luz con CCT bajo, por debajo de 3500 Kelvin: nos da una luz cálida de color blanco amarillento. Si hablamos en grados centígrados,
  • Luz con CCT alto, por encima de 5000 K, nos da una luz fría que es la que vemos como blanca azulada.

Nota: CCT son las siglas correspondientes a la temperatura de color correlacionada, que viene a ser el color con el que percibimos una fuente de luz en relación a la escala Plankiana de grados Kelvin.

Hasta aquí bien, ¿verdad?

Vale, pues los investigadores colocaron electrodos en la piel de las muñecas y tobillos de los estudiantes voluntarios que acudieron al laboratorio. Estos electrodos registraban el electrocardiograma (ECG), que muestra distintos caracteres en función del estado de alerta de la persona que lo lleva.

Bien, los estudiantes se sentaron en una sala con un techo luminoso LED del que se tenía el control total y el cual se podía ajustar con luz roja, verde, azul y blanca. Además, recibieron pruebas aritméticas cronometradas para completar.

Para no liarnos mucho, te diremos que el sistema de iluminación de 6500 K condujo a la alerta fisiológica con mayor nivel y a las mejores puntuaciones académicas, mientras que la de 3500 k fue la más relajante para los voluntarios.

Esto es totalmente compatible con la Ley Yerkes-Dodson, que confirma que hay una relación entre la excitación mental (o estrés) y el rendimiento.

Vamos, que los estudiantes rinden mejor en niveles intermedios de excitación mental, con condiciones de iluminación en torno a los 6500 K.

También afirma, y el estudio lo corrobora, que en condiciones de niveles de luz inferiores o superiores a esa cifra, desciende el rendimiento de los estudiantes.

¿Entiendes ahora la importancia de la iluminación para tu rendimiento académico?

Fíjate si es importante elegir una buena lámpara, a falta de luz natural.

Sigue leyendo porque a continuación te ayudamos a encontrar la tuya.

Qué luz es mejor para estudiar o leer

Después de todo este rollo técnico seguirás preguntándote cuál es la iluminación artificial recomendada para estudiantes o para leer de noche a falta de luz solar natural.

No te vuelvas loco/a haciendo cálculos con los kelvin y buscando un CCT determinado porque, para nuestra suerte, ya existen lámparas con distintos tipos de luz (función CCT configurable). Así puedes elegir entre temperaturas de distintos colores y niveles de brillo .

Eso sí, revisa que sea una luz LED porque resulta más eficiente a nivel energético (50% de ahorro e impacto climático respecto a la luz tradicional) y porque tiene una larga vida (20.000-50.000 horas).

Pero lo más importante es que permite un control óptico total a través de los ajustes de temperatura del color al valor óptimo

Si el área de estudio es grande, ten en cuenta también la cantidad de lúmenes por metro cuadrado, siendo lo idóneo unos 400-500 lúmenes.

En cualquier caso, a la hora de elegir una lámpara de escritorio para estudiar lo importante es que sea flexible para configurar el brillo, los reflejos y las sombras a tu gusto para que te sientas cómodo visualmente. Por eso las luces LED son nuestras favoritas.

¿Son recomendables las bombillas de luz azul?

Sí, las luces frías de 40-60 vatios de potencia son ideales para estudiar durante el día porque son las más parecidas a la luz solar natural.

Eso sí, asegúrate de que son bombillas LED y de que puedes configurar el CTT y el brillo porque si se trata de una luz fija que no puedes personalizar, no interesa.

Lámparas de luz LED para estudiantes

Investigando y analizando hemos encontrado un sinfín de lámparas que pueden brindarte la iluminación que necesitas para estudiar motivado y de forma eficiente.

Si tu presupuesto te lo permite, nuestra recomendación principal es Philips Due, unas bombillas LED inteligentes (E27 o E14) que emiten luz blanca y a color, que además son compatibles con Alexa y Google Home.

Por tanto, encuentra una lámpara compatible con estas bombillas Philips Due y cómpralas sin dudarlo si lo que buscas es la mejor luz para estudiar.

Ahora bien, si tu presupuesto es más reducido, puedes optar por alguna de estas lámparas de escritorio:

Consejos finales sobre iluminación para leer o estudiar

Aparte de la elección de la luz, algunas recomendaciones sobre iluminación que podemos darte son las siguientes:

  1. Coloca siempre la luz principal por encima de tu cabeza.
  2. Intenta utilizar luz natural en la medida de lo posible.
  3. Elige la temperatura de luz correcta. Se recomimenda luz fría blanca o blanca-azulada con una escala kelvin de 4500-6000 K.
  4. Crea capas de luz y no utilices únicamente una lámpara de estudio como fuente de iluminación. Por ejemplo, emplea la luz de la habitación y súmale la de la lámpara de escritorio.
  5. Pon atención a los lúmenes y ten en cuenta que la tarea debe alumbrarse con unos 50 lúmenes por pie cuadrado.
  6. Reduce las sombras y el contraste entre zonas porque en el momento que cambias el foco donde miras puede resultar muy molesto para tu visión.

Y hasta aquí todo lo que teníamos que contarte sobre iluminación para estudiar. ¿Ya tienes claro qué tipo de luz necesitas para llevar tu rendimiento académico al siguiente nivel?

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